viernes, 20 de noviembre de 2009
La mentira del reloj
Y es que el mundo no gira y el tiempo se detuvo, aunque todo indique lo contrario. Aunque la evidencia innegable de los pasos de la gente, me demuestre que en algún reloj, corren las manecillas. Aunque la ceniza en aumento de este cigarrillo que se consume, me grite que los segundos pasan, aunque yo no lo sienta. Aunque las tareas que se acumulan en mi escritorio, me digan que a cada letra que escribo, corre un nuevo segundo. Aunque pase todo eso, el tiempo sigue sin pasar, no quedan dudas.
El tiempo se detuvo en una imagen, en una idea, en un deseo. El tiempo no volverá a correr hasta que yo pueda sacarme esa idea de la cabeza. Y probablemente, cuando eso suceda, el tiempo recomenzará su frenética corrida, atardecerá de golpe, los autos acelerarán desesperados por llegar a sus casas, la realidad centrífuga hará girar el tiempo y los momentos, por todo lo que, durante este día, estuvo detenido. Por toda la energía contenida, detenida por el tiempo que la mantuvo frenada, presa, inmóvil, privada de la libertad de hacer que una imagen se convierta en realidad.
¡El tiempo avanza en forma inversamente proporcional a mis ganas de besarte!
martes, 27 de octubre de 2009
viernes, 9 de octubre de 2009
fin de temporada.
Desdoblada completamente, me contemplaba a su vez, de pie junto a mí. Me veía fresca y joven, llena de vida. Sin responsabilidades, leyendo un libro que me tenía fascinada, y mantenía en mi boca una sonrisa permanente. Habré sentido un poco de secreta envidia. Me dije:
- No soy conciente de mi propia rutina en este momento, no?
- Tengo un bolso lleno de ropa, 2 libros, un cuaderno, lapiceras y una cámara de fotos. No necesito ser conciente de nada más.
- Me estás evadiendo?
- Al contrario, estoy viviendo.
- Fingiendo que sos una mochilera sin rumbo cuando todos sabemos que estás yendo a pasar 10 horas adentro de una oficina? Por favor, no seas hipócrita, no conmigo.
- Justamente por eso estoy viviendo, porque se a qué estoy yendo, pero todavía tengo intacta la capacidad de jugar. Hoy es el fin de la temporada y yo me miro desde afuera. Pero ya no juzgándome, ya no reprochándo. Me miro desde afuera, viendo pasar flashbacks en blanco y negro de mi propia vida, de mis días y mis horas, mientras juego a que no soy la misma, mientras dejo de querer robarme el protagonismo en manos del personaje que encarno. Porque es verdad, yo ya no soy la misma. A vos te comió el personaje de la oficinista.
Un rayo de sol entro violentamente por el vidrio sucio de una ventana, volviéndome una unidad. Sobre las blancas hojas del libro, como resaltadas por esa luz inesperada, leí, incrédula:
"...buscaba ante todo un regazo consolador, infinito e inmenso, que lo salvase de la endiablada relatividad del mundo que acababa de descubrir"
jueves, 1 de octubre de 2009
una idea
¿Qué será sino la magia lo que teje estas conexiones invisibles que hoy necesitamos nombrar, al menos, para entenderlas?
¿Qué será, sino la razón aprendida desde la cuna, lo que nos obliga a poner nombre a las cosas, para saber si nos maravillan o nos horrorizan?
¿Qué será sino el miedo lo que nos lleva a la contradicción de no poder ubicar lo nuevo en nuestros viejos parámetros?
¿Qué será sino la aparente seguridad comprada de liquidación la que nos lleva siempre a querer entender y renegar de aquello que, en nuestras concepciones habituales, no puede SER, no existe, no es? ¿Qué nos lleva a negar la realidad inevitable, tangible, materializada, que nos golpea suave, pero firme, prefiriendo unas construcciones mentales más aburridas pero también más cómodas? ¿Qué será sino el miedo, justamente, el miedo a lo ya conocido, a lo ya vivido, a lo ya pasado, a lo ya fracasado, lo que nos impide superarnos e intercambiar recuerdos?
¿Qué será lo que nos lleva a mirar una y otra vez lo ya mirado, lo ya analizado desde todos los ángulos posibles, para tratar de refutarlo? ¿Qué será, si sería más fácil aceptarlo? ¿Qué forma tendrá el velo que se niega a salir de los ojos que ven lo que no pueden creer, pero lo ven, no hay duda? ¿Qué extraño mecanismo niega las emociones que sienten el cuerpo y el alma cuando por fin viven lo que quieren? Será miedo? Será la ambición de saber que si eso realmente es posible, quieren buscar algo mejor? Será el eterno inconformismo, la duda como motor, como caballo blanco que tira del carro de unos sueños imposibles? O será, mejor, el terror de haber descubierto que lo imposible también es una idea?
Entonces, qué hemos de elegir...El peso, o la levedad?
jueves, 10 de septiembre de 2009
Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.
Exilio-Alejandra Pizarnik
skz
-¿Y Quién sos?
-No sé, supongo que lo que dicen mis convenciones que soy.
-O sea que… ¿toda tu realidad se sostiene por puntos imaginarios que forman la recta por la que vos caminás convencido?
-No lo diría exactamente así, pero…
-¿qué pasaría si dudaras de eso, si dudaras de un punto que forma tu recta?
lunes, 31 de agosto de 2009
Tormenta en primavera
Como si hubiera abierto de golpe, y de par en par, la puerta del lugar donde dormían las emociones guardadas, prohibidas, pisoteadas, enterradas y encadenadas a la aparente seguridad de no sufrir poniendo tanto blindaje, una revolución tuvo lugar. Tiene lugar hace algunos días. Como si me hubiera humanizado casi como por arte de magia, y en el mismo instante, hubiera descubierto que no era humana hasta hacía un segundo, que era una simple marioneta, una muñeca, una superficie y un gran hueco interno. Y si bien, ahora…más vulnerable, también más ligera, capaz de dejarme despeinar por este viento cálido que hoy sopla a mi alrededor y me invita a sentarme en el pasto húmedo a contemplar una tormenta de primavera.
Nadie pronosticaba granizo, pero igualmente, me senté de espaldas y abrí mi paraguas de madera, por las dudas. Que no me lastimen las piedras, pero que me moje un poco. Que no me sacuda tan fuerte el viento, pero que con su concavidad, lo envuelva mi paraguas, sólo por las dudas, que no se escape del todo. Una eterna contradicción auto generada, una insatisfacción evitable. Una tormenta desperdiciada por miedo a mojarme. Qué ilógica soy a veces conmigo misma, qué injusta.
Y cuando me quise dar cuenta, la tormenta eran lágrimas que rodaban por mi cara sin pedirme permiso. Lágrimas si, que no eran tristes, que no canalizaban angustias ni gritaban dolor. Eran lágrimas dulces, para recordarme que estoy viva. Y que vivir es jugarse, o no lo digo siempre? Jugarse a fondo, aunque se tenga miedo. Porque el miedo no es más que un impostor que siempre nos muestra el pasado, porque nos paraliza y nos atonta, nos recuerda siempre lo que hicimos mal y nunca nos felicita. Nos embauca con sus artilugios y nos invita a ver siempre el camino más fácil, el menos comprometido, el más superficial, ese camino en el que no hay piedras, pero tampoco emociones ni subidas, ni bajadas. Kilómetros y kilómetros de una llanura inalterable. Me aburro de sólo pensarlo. Y sin embargo, a mi también me engañó el miedo.
Me engañó diciéndome al oído que sea racional en lo irracionalizable, pidiéndome la incoherencia de actuar en forma unánime, cuando yo misma luchaba contra mi, cuando yo misma me boicoteaba, y proyectaba teorías ilógicas pero muy fundamentadas, que a los cinco minutos eran categóricamente refutadas por un cruce de miradas, o una caricia al pasar, o por desear, simplemente, cosas que yo misma me prohibía.
Hasta que una nube, como un telón, se corrió y dejó pasar un gran rayo de sol. Y ahora, cierro mi paraguas y de frente a la tormenta, me sonrío pensando en cómo me gusta hacer todo al revés. Mientras las gotas, tibias por el calor del sol, me hacen cosquillas en el pelo, en el cuello, me impiden abrir los ojos, me recorren la espalda hasta que la piel se me eriza, hasta que mi piel las absorbe, hasta que me llega a los huesos. Hasta que la tormenta de afuera, está acá adentro. Y truena. Refresca. Alivia. Renueva. Sorprende. Hace temblar y sonreír, pero ya no da miedo.
Tormenta de primavera
Como si hubiera abierto de golpe, y de par en par, la puerta del lugar donde dormían las emociones guardadas, prohibidas, pisoteadas, enterradas y encadenadas a la aparente seguridad de no sufrir poniendo tanto blindaje, una revolución tuvo lugar. Tiene lugar hace algunos días. Como si me hubiera humanizado casi como por arte de magia, y en el mismo instante, hubiera descubierto que no era humana hasta hacía un segundo, que era una simple marioneta, una muñeca, una superficie y un gran hueco interno. Y si bien, ahora…más vulnerable, también más ligera, capaz de dejarme despeinar por este viento cálido que hoy sopla a mi alrededor y me invita a sentarme en el pasto húmedo a contemplar una tormenta de primavera.
Nadie pronosticaba granizo, pero igualmente, me senté de espaldas y abrí mi paraguas de madera, por las dudas. Que no me lastimen las piedras, pero que me moje un poco. Que no me sacuda tan fuerte el viento, pero que con su concavidad, lo envuelva mi paraguas, sólo por las dudas, que no se escape del todo. Una eterna contradicción auto generada, una insatisfacción evitable. Una tormenta desperdiciada por miedo a mojarme. Qué ilógica soy a veces conmigo misma, qué injusta.
Y cuando me quise dar cuenta, la tormenta eran lágrimas que rodaban por mi cara sin pedirme permiso. Lágrimas si, que no eran tristes, que no canalizaban angustias ni gritaban dolor. Eran lágrimas dulces, para recordarme que estoy viva. Y que vivir es jugarse, o no lo digo siempre? Jugarse a fondo, aunque se tenga miedo. Porque el miedo no es más que un impostor que siempre nos muestra el pasado, porque nos paraliza y nos atonta, nos recuerda siempre lo que hicimos mal y nunca nos felicita. Nos embauca con sus artilugios y nos invita a ver siempre el camino más fácil, el menos comprometido, el más superficial, ese camino en el que no hay piedras, pero tampoco emociones ni subidas, ni bajadas. Kilómetros y kilómetros de una llanura inalterable. Me aburro de sólo pensarlo. Y sin embargo, a mi también me engañó el miedo.
Me engañó diciéndome al oído que sea racional en lo irracionalizable, pidiéndome la incoherencia de actuar en forma unánime, cuando yo misma luchaba contra mi, cuando yo misma me boicoteaba, y proyectaba teorías ilógicas pero muy fundamentadas, que a los cinco minutos eran categóricamente refutadas por un cruce de miradas, o una caricia al pasar, o por desear, simplemente, cosas que yo misma me prohibía.
Hasta que una nube, como un telón, se corrió y dejó pasar un gran rayo de sol. Y ahora, cierro mi paraguas y de frente a la tormenta, me sonrío pensando en cómo me gusta hacer todo al revés. Mientras las gotas, tibias por el calor del sol, me hacen cosquillas en el pelo, en el cuello, me impiden abrir los ojos, me recorren la espalda hasta que la piel se me eriza, hasta que mi piel las absorve, hasta que me llegan a los huesos. Hasta que la tormenta de afuera, está acá adentro. Y truena. Refresca. Alivia. Renueva. Sorprende. Hace temblar y sonreír, pero ya no da miedo.
Oasis
Energía Lunera , después de un finde diferente
jueves, 27 de agosto de 2009
Sin máscaras ni caretas
si
a mi me van a internar por antisocial
me van a encerrar en un lugar con paredes forradas de almohadas
.: estallido :. dice:
lo que pasa que yo me enfoco en la gente que siento que me suma
pero es asi....si alguien no me interesa ni hablo
no careteo mucho
Luna, sincericida y antisocial dice:
no, yo tampoco
y me parece bien
es horrible caretear
en cada careteada se te sale un pedacito de vos mismo
.: estallido :. dice:
se te cae....lo ves....sufris ver como tu cuerpo se deshoja casi pidiendote que no lo hagas...que no te rompas
Luna, sincericida y antisocial dice:
y después, uno se va lamentando por la vida por los pedacitos que le faltan...mirándose cada cicatriz como un miembro más del cuerpo, dándole una entidad desmedida, tapando baches con cualquier otra cosa
.: estallido :. dice:
no sintiendose uno...perdiendo identidad...confundiendose en el no ser...y no sabiendo lo que es
te perdes....en el juego ya no estas
soltaste un hilito finito y tu cuerpo deshojado de mentiras se cayo integro...y ya no sos...no te encontras...no estas...te perdiste
Luna, sincericida y antisocial dice:
y en tu reflejo en el agua, no reconocés la imagen del monstruo que te mira desde abajo, deformado, que a cada momento, a cada movimiento de una gota, tiene una nueva cara, un ojo nuevo, un agujero diferente...
.: estallido :. dice:
te asusta...te aleja...te desencuentra cada vez mas...no te reconoces...no sos vos...ese monstruo que vos mismo creaste es tu destruccion
Luna, sincericida y antisocial dice:
ya está, yo cierro ahí
agregarle es cagarla. Me gusta así :)
.: estallido :. dice:
si
idem!
la destruccion es un buen punto final.
martes, 25 de agosto de 2009
A veces es lindo mirar el pasado con ojos nuevos
Todos somos nuestros propios personajes...y así cada uno de nosotros va formando parte de los diferentes grupos que nos presenta la vida en sociedad. Quién sabe cual de todos es el verdadero, el que somos cuando no hay nadie más, cuando solos en el silencio de nuestro lugar, escuchamos cada pequeño ruido como si lo escucharamos por primera vez?
Así, en los distintos momentos de nuestra vidas adaptamos nuestro guión a las exigencias del papel. Algunos eligen el que más les conviene, otros el que más se les complica, pero cada uno de nosotros cuenta, de acuerdo a los co-protagonistas, el guión que considera más adecuado, o es fiel a si mismo y cuenta el único guión que tiene, pero esto cada vez es más difícil de encontrar y en algunos casos, constituye el sincericidio directo,...un desnudo total y descuidado.
-Ariel contó, o mejor dicho le contó, el guión del personaje que mejor le queda por estos días. El músico sacrificado que deja todo por su banda, que ahora es ahora su vida, su leit motiv, su razón de ser. Razón de ser músico y no ser tantas otras cosas, como por ejemplo, un hombre "normal". Su leit motiv es su cueva y su refugio, es su razón y su excusa para todo. Para ser como es, en definitiva, tan colgado, desinterasado, inexistente; me atrevo a decir, para lo que no tenga que ver con eso. Para ser tan poco para ella y tanto para los demás. Un personaje con un objetivo claro, diría yo.-
"¿A quién le digo todo esto?" se preguntaba viendo tanta conjugación del verbo decir...Y ella misma se respondía: "Se lo digo a mi personaje, al personaje en el que vengo encajando bárbaro y de la piel del cual quiero salir ahora. La abnegada, que todo lo entiende, que todo lo comprende, que no exige nada, que se conforma con lo que hay aunque tenga gusto a poco, aunque sólo sean migajas de lo que en realidad pretende. La que se condena y se cuestiona, la que duda, la que se teoriza y se refuta, la que siempre encuentra una justificación para no tener lo que quiere. Esa misma yo, cuya obra se bajó de cartel".
Hoy brindo porque esa obra, finalmente, fue condenada al fracaso por la autocrítica, sacada de cartel, y olvidada en los archivos de productores de sueños truncados. Hoy brindo porque ya no me interesan los personajes, porque lo que soy, ES. Y eso es tan innegable que no hay lugar para los roles internos. Porque llegó el momento de unirlos y que todo lo que soy, tire para el mismo lado. Porque ya no me interesa más que lo que quiero, y a lo que quiero voy. Hoy brindo por poder escribir cosas mucho más interesantes.
Sobre Casas vacías de Brenda Navarro
Casas vacías es la primera novela de Brenda Navarro (Ciudad de México, 1982). Está organizada en tres partes; Primera, Segunda y Tercer...
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Salguero está cortada a la altura de Corrientes, de manera que la fila de autos que espera sobre la avenida para doblar a la izquierda en Ma...
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La semana pasada fue una semana intensa, a todo nivel. Eso venía pensando en el colectivo esta mañana. El viernes me agarró un antojo litera...