"En ocasiones, él mismo pensaba que quizá tuviera un lado no muy cuerdo.
Pese a carecer de una personalidad o unos rasgos remarcables, y de tender siempre a la mesura, tenía -o parecía tener- algo que lo distinguía de quienes lo rodeaban, algo que no era del todo común. Esta visión contradictoria de su persona le había confundido y desconcertado en más de una ocasión, desde pequeño hasta la actualidad; unas veces, ligeramente: otras, de manera bastante profunda."
Haruki Murakami, Los años de peregrinación del chico sin color.
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